Uso de productos con elevada capacidad de penetración a través de orificios, grietas o fisuras, alcanzando el interior de la madera y eliminando todo insecto presente, cualquiera que sea su fase de desarrollo.
Selección de los productos en base a:
Seguridad de manejo (liberación retardada del gas).
Carencia de residuos tóxicos tras la fumigación.
Autodegradación del gas finalizada la fase de exposición.
Tratamiento únicamente curativo.
No se garantiza que en el futuro los elementos tratados vuelvan a padecer el ataque de xilófagos, siempre que éstos se introduzcan en el edificio en otros muebles afectados, a través de ventanas o entorno más cercano.